Nataniel se acercó más y la acorraló entre sus brazos para tranquilizarla, ya que no paraba de llorar. —Cariño, tú no me dejas terminar de hablar cada vez que hay que decir algo importante. Te estoy diciendo que cuando el médico me dijo que probablemente estabas embarazada, lo primero que se me vino a la mente es que aquel hombre que te secuestró es el padre del bebé, pensé que ya tenías varios meses. Pero cuando te hicieron la ecografía, salió que apenas tienes tres semanas de embarazo, me di cuenta de que es mío, vamos a tener otro hijo, mi amor, nuestra familia sigue en aumento y ahora ya serán tres hijos. Anunció con emoción.—¡Lupita!, ahora lo recuerdo, estaba buscando a la niña cuando me resbalé y rodé escaleras abajo. ¿Ya apareció mi niña? —Preguntó sofocada cuando Nataniel le mencionó que ya serán tres hijos.—Sí amor, la niña está en casa con la abuela.—¿Dónde la encontraron? Verdad que mi hermana tiene mucho que ver con su desaparecimiento.—No, en esta ocasión te has
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