Mírame Nataniel, voltéame a ver, mi amor, mi cuerpo está lleno de cicatrices, mira mi pecho rodeado de quemaduras y golpes.La chica llora a mares recordando y mostrando cada una de sus cicatrices, entre tanto, Nataniel no dice una sola palabra, solo observa y su manzana de Adán sube y baja, sus venas se hinchan y sus puños se aprietan mucho más fuerte.—¡Si aun así, quieres que nos divorciemos, yo… yo lo acepto! —Expresó con voz entrecortada y su frente en alto, pues, ella es consciente de que no le ha fallado.Nataniel no dice nada, se ha quedado mudo con todo lo que la chica le ha dicho en el término de unos segundos, las quemaduras son reales, ella no le está mintiendo y él en muchas ocasiones la ha ofendido horriblemente sin imaginar que mientras él la insultaba, ella sufría al lado de un demonio.—Tu silencio significa mucho, Nataniel. Te juro que yo guardaba la esperanza de que al ver las evidencias me creyeras, pero veo que me he ilusionado en vano. —Dijo con tristeza, ella se
Leer más