CRYSTAL."No te atrevas a morirte, Blythe", susurré, y las palabras temblaron con una rabia tan profunda que eclipsó por completo mi miedo."¡Crystal, retrocede!" ordenó Damaris.No fue la súplica de pánico de un CEO. Fue el rugido retumbante y resonante del Alfa de la Manada Obsidiana. Damaris me agarró del brazo, y sus ojos azul hielo brillaron con dominio territorial. No era solo un multimillonario; era un sangre pura gobernante, y sus instintos de proteger a su manada estaban surgiendo."¡Tu recipiente está completamente agotado!" gruñó Damaris, apretando su agarre en mi bíceps. "¡Si esa cosa te toca, no queda magia para escudar tu alma! ¡Necesitamos evacuar la cabaña!""Suéltame, Damaris", dije en voz baja."¡No dejaré que te suicides!" me rugió, interponiéndose entre mí y la imponente sombra."Dije, suéltame".No levanté la voz, pero volví mi mirada plateada directamente hacia él. La pura gravedad divina de la mirada lo golpeó como un golpe físico. El Alfa gobernante de la Manad
Leer más