Capítulo 58: Hasta el último recurso.
Narra Gabriel:
El invierno comenzaba a calar hondo en los huesos, y de Faela aún no se tenían noticias; a pesar de haber sufrido una pérdida y de que era prácticamente imposible que pudiese llegar tan lejos, de ella no se había encontrado ni el rastro, era como si se la hubiera tragado la tierra, o se hubiese desvanecido en el aire.
Mirando a esa loba que Gastón me había regalado, me sentí malhumorado, no me había nacido yacer con ella en la cama, y el dolor que me provocaba el vínculo que me u