El cuarto estaba envuelto en la penumbra, apenas iluminado por la luz de la luna que se colaba por las cortinas. Abby respiraba entrecortada, todavía atrapada entre el sueño y la vigilia, cuando una corriente de calor la recorrió. No era solo el recuerdo del día, del baño, de cada roce que habían compartido… era él, justo ahí, a su lado. Sintió un contacto, primero ligero, casi un roce que la hizo abrir los ojos lentamente. Evan estaba sobre ella, con la intensidad de siempre, y su proximidad llenaba todo el espacio. Abby sintió el corazón latir como un tambor desbocado, y una mezcla de miedo y deseo la hizo temblar. Había esperado este momento en secreto, había soñado con él, con su cuerpo contra el suyo, con la imposibilidad de tocarlo… y ahora la realidad la golpeaba con fuerza. Sus manos, firmes y seguras, la rodearon. Sentir el calor de su piel y la presión de su cuerpo la desarmó por completo. El aroma de Evan, el ritmo de su respiración, el temblor compartido de ambos, la hicie
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