El magnate se incorporó, su atlético cuerpo era más alto una cabeza y media que Domenica. Ella admiraba la escultura que tenía en frente, y que podía tocar cuánto quisiera. Tan perfecto, tan atractivo, y algunas veces tan intimidante. Más sin embargo el hombre no tenía buena cara. — ¿Estás diciendo que me entregarías así sin más a otra mujer? ¿Tan poco te importo, o que acabamos de hacer el amor? Domi, se dió cuenta de que su marido la había malinterpretado, y pronto se apresuró a aclararle. — Por supuesto que me importas, eres mi esposo ahora, te he dado mi pureza, y me dolió bastante, pero... No quiero que estés conmigo pensando en otra mujer, o pensando en sus caricias, y sus besos. Por eso te lo pregunto, si no... — Eres más que suficiente, no hay nadie más en mi mente, o en mi corazón, sexo casual no significa nada para un hombre, hacer el amor y entregarse a la mujer que uno ama, eso significa todo, ¿Lo entiendes? Domi solo fijó su mirada en los azules ojos de su
Ler mais