Los tres jóvenes hombres se quedaron callados por unos momentos. Lenin no podía decir nada, quedaría como un soplón, y eso jamás, hizo como si la virgen le hablara y tosió un poco. Pero Emill, que era bastante osado, y se le iba de las manos a su padre, muy seguido, habló. — Solo salimos para que Degel, tomara un poco de aire, papá, ¿Qué no ves que está demasiado nervioso? Necesitamos que se calme un poco. — Mm, está bien, entren ya, Andrés me acaba de enviar un mensaje, ya está llegando con la novia, se retrasaron por el tráfico. Degel, ve a tomar tu lugar, la novia si va a venir. — Muy gracioso, papá, ¿Acaso dudaste de que Violeta viniera a nuestra boda? — Yo no, pero tú sí, Violeta te ama, de no ser así no habría tenido a tu hijo, hijo que por cierto anda por las bancas haciendo travesuras. — Te lo encargo, papá, ahora mismo estoy ocupado, cuídalo de que no se lastime. — Va, ¿Me viste cara de niñero? Es tu hijo, es tu responsabilidad, no me culpes si se corta, o si
Leer más