PUNTO DE VISTA DE ARIALos dedos de Tom seguían aferrados a mi vestido.La tela se clavaba en mi piel mientras me atraía más cerca, sin delicadeza, sin cuidado. Su mano temblaba, pero su agarre permanecía firme. El olor a alcohol lo envolvía, pesado y punzante, llenándome la nariz y la garganta. Su aliento rozó mi mejilla cuando se inclinó más, con el equilibrio perdido, el cuerpo tambaleándose.—Habitación seis cero cuatro —dijo de nuevo.Las palabras salieron de su boca lentamente, como si las arrastrara desde un lugar oscuro. No era un recuerdo pronunciado con claridad, sino uno que se negaba a permanecer enterrado.Mi corazón latía con fuerza.—¿Qué habitación? —pregunté. Mantuve la voz calmada, aunque el pecho se me sentía apretado—. Tom, ¿de qué estás hablando?Se rio, bajo e irregular, y luego apoyó la frente contra la mía. Sus dedos retorcieron más tela del vestido, tirando con más fuerza.—No te quedes ahí y me mientas —dijo—. No me mires como si no supieras.—No sé —dije ráp
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