WillowLa suave luz dorada de la tarde se filtraba a través de las persianas, acariciando mi piel con una calidez que me despertó. Abrí los párpados y, en cuanto lo hice, supe que no se trataba de un sueño cualquiera. No, era el tipo de sueño que hacía que todo pareciera lejano, como si hubiera viajado a algún lugar lejano y luego hubiera regresado. El mejor sueño que había tenido en ocho años.El peso de todo, el trauma, el desamor, la pérdida que me había estado aplastando desde que tenía memoria, se había disipado en ese descanso tranquilo e imperturbable. Me sentía ligera, más ligera de lo que me había sentido en mucho tiempo. No había tensión en mi cuerpo, ni preocupaciones que me carcomieran. Por fin podía respirar. Por un instante, creí que tal vez estaba bien de nuevo. Que todo, de alguna manera, estaría bien. Pero cuando la niebla del sueño comenzó a disiparse, la realidad de mi situación volvió a golpear mi conciencia. Los trillizos. Asher, Axel, Aiden.Extendí la mano i
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