WillowEl aire estaba impregnado del aroma de la tierra húmeda y el leve susurro de las hojas mientras yo permanecía de pie a la orilla del río, con un escalofrío recorriendo mis huesos. La luna llena y brillante colgaba sobre mí, iluminando el agua con ondas resplandecientes que bailaban como susurros mágicos. Pero había algo más en el aire, una fuerza intangible que tiraba de mi esencia, como si la noche misma intentara atraerme hacia ella.Mi mirada se dirigió hacia el río, donde los vi, a Daniel y Ella, mis preciosos gemelos, navegando lentamente en una pequeña barca. Parecían tan serenos, con sus risas resonando suavemente contra el fondo de las suaves olas, pero algo me parecía terriblemente mal. «¡Daniel! ¡Ella!», grité, elevando mi voz por encima de los tranquilos sonidos del agua, pero no respondieron. Sus ojos estaban fijos en algo mucho más allá de mi alcance, algo que los cautivaba por completo, y sentí una oleada de pánico inundarme.No podía dejar que se alejaran. Sin pe
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