Willow El trayecto fue corto, pero cada segundo se alargaba dolorosamente, cada sombra y cada bache en la carretera hacían que mi pulso se acelerara. El inquietante envío que había llegado a mi oficina días atrás, un paquete con carne muerta y podrida, aún permanecía en mi mente. Había alguien ahí fuera, alguien peligroso, y quería sacudirme hasta lo más profundo. Como si no estuviera ya mirando por encima del hombro a cada paso que daba. Intenté concentrarme en llegar a la casa de la madre de Ruby para ver a Daniel y Ella, pero una pesada sensación de estar siendo observada se cernía sobre mí, tan cercana como una segunda piel.Sin dudarlo, saqué mi teléfono de mi bolso, con las manos temblorosas, y envié mi ubicación en tiempo real a Jason y Ruby. En cuestión de segundos, mi teléfono sonó y el nombre de Jason apareció en la pantalla. Me lo puse en la oreja, tratando de parecer tranquila, tratando de ocultar la creciente ansiedad en mi voz.—Willow, ¿qué pasa? —La voz de Jason estab
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