Capítulo 23 —Diez díasNarrador:Ella levantó la vista cuando ya estaba a pocos pasos de la mesa. Sus miradas se encontraron y, por un segundo, ninguno dijo nada. El recuerdo de la noche, la cama compartida, el calor, el casi beso, la vergüenza silenciosa, se coló entre ellos sin pedir permiso.Tony fue el primero en moverse. No habló, no preguntó y no pidió permiso.Dio un paso hacia ella, le tomó el rostro con una mano firme pero suave, y rozó sus labios con los de ella. Fue un beso corto, dulce, casi casto. Un saludo.Pero el efecto fue inmediato.Camila se quedó quieta, sorprendida, con el corazón acelerándose de golpe. No hubo lengua, no hubo presión, no hubo promesas… pero sí hubo algo peligrosísimo: naturalidad. Como si eso fuera normal.Tony se apartó apenas, lo justo para mirarla a los ojos.—Buenos días, cariño —dijo en voz baja.Camila tragó saliva.—Buenos días, Tony—respondió.Y aunque sabía perfectamente que ese beso era parte de la estrategia, que no había sido un impuls
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