El coche negro arrancó antes de que cerraran las puertas.Sin placas visibles.Vidrios polarizados que convertían Ginebra en acuarela oscura.Isadora ocupó el asiento trasero central con Marcos a su izquierda y el Especialista a su derecha. El maletín descansaba sobre las rodillas de Marcos. Su mano vendada, apoyada encima, quieta.Demasiado quieta.El conductor del equipo de Brennan no habló.Dos hombres más en el vehículo, orientados hacia las ventanas, escaneando el exterior con la concentración específica de quienes han aprendido a distinguir entre amenaza y ruido.Isadora los dejó trabajar.Ella tenía su propio trabajo.Gabriel Estrada.Lo repitió en silencio dos veces, como si la repetición pudiera desarmarlo.Exagente. Mercenario. Líder de Grupo Halcón.Hombre que había trabajado junto a su madre en 1983, en 1984, en 1985.En dos países distintos.En misiones clasificadas que ahora dormían en algún servidor que nadie consultaría en cincuenta años.Isadora cerró los ojos exactam
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