El mundo era un torbellino de movimiento y voces que no podía separar: gritos, pasos, el murmullo de la sangre en mis oídos. Sentía como si mi cuerpo se partiera por dentro, una presión profunda y cruda que me empujaba hacia abajo una y otra vez sin piedad, sin pausa, sin espacio para respirar.El brazo de Emma me rodeaba firmemente los hombros mientras dos empleados de la tienda me ayudaban a ponerme de pie. Mis piernas temblaban como bisagras sueltas, y otra contracción me golpeó con tanta fuerza que mis rodillas se doblaron al instante."¡Te tengo, te tengo!", jadeó Emma, apretando su agarre mientras me inclinaba hacia adelante, con un grito ahogado saliendo de mis entrañas. "Solo agárrate, Lily. Ya casi estamos afuera".Casi.Casi parecía una mentira.El dolor ya no me daba segundos. No me daba ninguno. Una contracción terminó y otra se repitió una tras otra, cada vez más fuerte, más intensa, más absorbente que la anterior.Intenté respirar, pero el aire me quemaba los pulmones.
Leer más