Gavriel se vistió en silencio, con expresión indescifrable. Al salir de la cueva, les dio una breve orden a Osman y Melva.—Esperen aquí a Althea. Escoltenla de regreso cuando esté lista.[¿En serio?, ¡solo vuelve con ella!] Gruñó Chaos, su licántripo, en su mente claramente irritado.La mandíbula de Gavriel se tensó. Su maldito licántropo nunca había sido tan vocal. Durante la mayor parte de su vida, Chaos se había mantenido callado, emergiendo solo en batallas o momentos de rabia. Pero desde que conoció a Althea, Chaos no se detenía. Constante, implacable y siempre presionando.Su rostro se oscureció mientras gruñía internamente: —¡Cierra la boca, bestia!Chaos solo resopló en respuesta. [Puedes callarme a mí, pero no puedes anular el vínculo. La ansías tanto como yo. ¡Es nuestra compañera! ¡Vuelve y diviértete más con ella!] La voz de Chaos resonaba en su mente, salvaje y desenfrenada.Gavriel apretó los dientes. Su lobo se estaba volviendo más audaz, diciendo cosas que
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