Narrado por Liam DonovanLa mansión estaba sumida en un silencio sepulcral, roto solo por el sonido de la lluvia golpeando los cristales. Mia estaba sumergida en una fiebre alta, resultado de su carrera desesperada bajo la tormenta. Sus mejillas estaban encendidas y su respiración era irregular, pero lo que más me preocupaba no era el resfriado, sino los espasmos que sacudían su cuerpo mientras dormía.Le puse un paño húmedo en la frente, cuidándola con una devoción que no necesitaba palabras. Dominic y Spencer habían intentado entrar, pero les pedí espacio. Sabía que, en este estado de vulnerabilidad, ella solo aceptaría mi presencia, aunque fuera de forma inconsciente.De repente, Mia empezó a sollozar. No era un llanto de dolor físico; era un sonido de puro terror. Sus ojos se abrieron de golpe, pero no me vio a mí. Sus pupilas estaban dilatadas, perdidas en una visión que ocurrió hace catorce años.—No… no cierres la puerta, Spencer… —susurró con la voz rota—. Hay sangre… hay dema
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