Capítulo 7: El Lugar Entre MundosLa lluvia cae fuerte, mojándonos hasta los huesos. Theo y yo caminamos hacia la frontera original, sin decir muchas palabras —ambos sabemos lo peligroso que es lo que hacemos. Zora me dice en la cabeza: Estoy cerca. La nueva frontera está a solo unos minutos.Llegamos al muro de piedra —está quieto, sin signos de la puerta. Pero yo siento el poder de mamá, el de Iván, el de la nueva frontera. Cierro los ojos, concentrándome en la pulsera que brilla bajo la lluvia.Abrela —dice Zora—. Tu poder lo puede hacer.Siento la energía fluir desde mi muñeca hasta el muro. De repente, una nueva puerta se abre —más pequeña que la anterior, con el símbolo de la frontera nueva tallado en la piedra.—Vamos —digo a Theo, y entramos.Dentro, el mundo es diferente. No es oscuro como la primera vez —hay una luz suave, azulada, que viene de las plantas y el cielo. El aire huele a flores y agua clara. Es el lugar entre mundos que creé.Camino hacia el lago —está tranquilo
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