Capítulo 1: El Día que Se Rompió TodoIncluso antes de despertar del todo, el mal presentimiento me invade. Ya he tenido demasiados días infernales en mi vida, y si algo más sale mal, juro que me voy de aquí. Nunca más pongo un pie en el territorio de la Manada del Valle de las Sombras.—¿Se formó el vínculo? —pregunto a Sira, mi licántropo, con la voz todavía rasposa. Si la respuesta es sí, tal vez el día mejora un poco. Solo un poco.—Se formó —responde ella, pero su tono es tan frío que me hace estremecer. Ya sé que algo está mal. Muy mal.Hace una semana cumplí dieciocho años, y el vínculo se estableció con Kai —el futuro Alfa. Y sí, él es una de las personas que me han herido más en la vida. No con puños, sino con palabras y desprecios que han quedado grabados en mi alma.Tal vez necesito contarte cómo empezó todo. Cuando tenía seis años, estaba en el lago con mi padre Rafael —el Beta de la manada— y las familias Alfa y Gamma. Me aburrí de los juegos, así que me fui al bosque a r
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