LA CENA QUE CAMBIÓ TODOA las siete en punto del día siguiente, el timbre de mi puerta sonó con una precisión que ya conocía bien. Cuando abrí, encontré a Dante de pie en el umbral, con un ramo de rosas amarillas — mi color favorito — y una sonrisa nerviosa pero encantadora.—Espero que te gusten —dijo, extendiéndome las flores—. Me enteré de que son tus preferidas preguntando a Javier. Espero que no te parezca demasiado intrometido.—Son hermosas —respondí, tomándolas con una sonrisa—. Entra, por favor.Mientras preparaba un vaso para las flores, Dante miró a mi alrededor con curiosidad. Mi apartamento era pequeño pero acogedor, lleno de libros de medicina, plantas y fotos de mi familia y amigos.—Es muy bonito aquí —comentó, mirando una foto mía de cuando me gradué de la universidad—. Se ve muy… tú.—Gracias —dije, colocando el vaso en la mesa del salón—. Bueno, ¿a dónde vamos? Me dijiste que sería una cena tranquila.—Lo será, te lo prometo —dijo con una sonrisa—. He reservado una
Ler mais