Capítulo 58. La tentación al amanecer.
Sala Principal, Penthouse Torre Reforma.El frío del cuero italiano la despertó antes que el sol.Camila se movió en el sofá, buscando calor, pero solo encontró el vacío. Tenía el cuello rígido y un dolor sordo en la espalda baja.Abrió un ojo, desorientada.La sala estaba en penumbra, bañada en una luz gris azulada que entraba por los ventanales inmensos. La Ciudad de México apenas empezaba a despertar allá abajo.Camila intentó estirarse y sintió la brisa fría del aire acondicionado golpeándole la piel desnuda.Demasiada piel desnuda.Su cerebro, aún lento por el sueño, tardó tres segundos en procesar la realidad.Anoche, en un ataque de asco y puritanismo, se había quitado el vestido negro. No soportaba el olor a cementerio, a panteón, a la mentira de "Alejandro". Lo había metido en la lavadora del cuarto de servicio junto con su ropa interior.Como no quiso aceptar la pijama de Arthur por orgullo, se había envuelto en una toalla de baño grande y se había tapado con la manta gris.
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