DEMETRIAMe acerqué más al cuerpo de Marion, buscando calor. En el instante en que mi piel rozó la suya, una oleada de calor me invadió. Sus brazos eran duros como granadas bajo la piel, su pecho esculpido en hormigón. Levanté la vista para mirarlo: seguía dormido, respirando lenta y profundamente.Con cuidado, me moví, con cuidado de mi pierna enyesada, y me coloqué encima de él. Cuando le quité el edredón que lo cubría hasta la cintura, su cuerpo se removió bajo el mío.—¿Wildfire? —preguntó con voz ronca por el sueño, con los ojos entreabiertos y aturdidos.—Buenos días, guapo —susurré, inclinándome para besarlo. Sus labios se movieron contra los míos al instante, atrayéndome hacia un beso lento y apasionado. Cuando finalmente me separé, presioné mis labios contra su bíceps tatuado, y luego los deslicé por las líneas esculpidas de su pecho.Exhaló un suspiro bajo, una sonrisa asomando en la comisura de sus labios al despertar por completo.—Buenos días, en efecto —murmuró, con la m
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