El silencio invadió el despacho de Dante tras terminar de leer el contenido del mensaje. Una pequeña hoja de papel, una sola frase, una firma y una amenaza muy clara. Sin embargo, su impacto fue mucho mayor de lo que cabría esperar. Antonio se encontraba de pie al otro lado de la mesa con la mandíbula apretada, mientras que Alejandro, que acababa de entrar unos minutos antes, se unió a la lectura del mensaje.“Seguro que ha firmado esa carta amenazante a propósito,” dijo Alejandro con tono neutro.Dante dejó el papel sobre la mesa lentamente. “Sí.”Normalmente, Beatriz actuaba desde las sombras. Mandaba a otros a hacer el trabajo sucio. Borraba las huellas y evitaba llamar la atención. Pero esta vez era diferente. Esta vez, Beatriz quería que supieran que todo esto venía de ella. Ya no se escondía, sino que estaba declarando la guerra.Antonio sacó la reina negra de la caja. La pieza más importante del tablero. La única que puede moverse en todas direcciones. La única capaz de control
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