Nayla hablaba con una alegría tan brillante y teatral que resultaba imposible no notar lo forzado de aquella actitud. Su sonrisa parecía iluminarle completamente el rostro, mientras Elliot la observaba con auténtica perplejidad. Éste terminó llevando una mano hacia la barbilla, cubriéndose parcialmente la boca, incapaz de comprender qué estaba ocurriendo exactamente con su hermana aquella mañana.Giskar, por el contrario, permanecía completamente serio. Su expresión no se alteró en absoluto.Finalmente, ella volvió a sentarse como si nada extraño hubiese sucedido.—Bien, entonces será mejor que desayunemos antes de que todo se enfríe —comentó, y empezó a comer tranquilamente.Mientras tanto, Elliot y Giskar permanecieron unos segundos inmóviles, todavía procesando aquella escena tan extraña.Al final, Elliot decidió continuar con normalidad.—Por favor, Giskar, espero que el desayuno sea de tu agrado.Entonces comenzó a utilizar nuevamente los cubiertos para dar por terminada aquella s
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