[Dieciocho años después...]Los rayos del sol iluminaban el territorio de Asgard, resaltando la imponente mansión de Asherad. En ese entorno sereno, una carroza se detuvo frente a la entrada, rompiendo la quietud. La portezuela se abrió y descendió una figura femenina.Su elegancia se reflejaba en cada movimiento, en la cabeza en alto y en la naturalidad con que caminaba, como quien está acostumbrada a ser observada. Su larga cabellera rubia caía suave sobre los hombros, enmarcando un rostro delicado y ojos grises que irradiaban distinción. Su vestimenta, acorde a su porte, realzaba su figura mientras avanzaba hacia la entrada.Al cruzar el vestíbulo de la mansión, su mirada se encontró con otra figura que contrastaba notablemente con ella. Aunque igualmente femenina, su apariencia hablaba de una vida distinta, marcada por la disciplina y la lucha. Vestía como una guerrera, con prendas prácticas que permitían libertad de movimiento, y su presencia imponía respeto.Su cabello oscuro, q
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