Gael caminaba por los largos corredores del palacio después de haber atravesado un desayuno particularmente tenso. La mañana apenas había comenzado y, sin embargo, él ya se sentía completamente agotado.Antes de su matrimonio no estaba realmente obligado a sentarse en la mesa familiar; a veces lo invitaban a acompañarlos, pero podía declinar sin que aquello resultara extraño. Ahora, sin embargo, la situación era distinta.Desde el momento en que se había convertido en el esposo de Nayla, formaba parte formal de la familia del Alfa, y eso significaba que debía ocupar su lugar en el gran comedor cada mañana, cada mediodía y cada noche, compartiendo la mesa con Rayborn, con sus hijos… y también con Damián, quien era considerado un invitado especial dentro del Clan. Era una tradición familiar muy arraigada, y aunque nadie lo había obligado directamente, todos esperaban su presencia.La experiencia había sido sumamente incómoda. Mientras caminaba por los pasillos, Gael recordaba la sensaci
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