POV de NadiaMe recosté en el asiento del pasajero, el mundo girando un poco demasiado rápido."Dios, ¿cuántos shots había tomado?" Tequila, vodka, algo frutal que sabía a arrepentimiento pero bajaba suave. Adrian estaba en el asiento del conductor, sus nudillos blancos en el volante, pero su sonrisa era suelta, juvenil, del tipo que hacía que mi estómago diera volteretas incluso cuando no estaba borracha perdida. ¿Esta noche? Esta noche, el alcohol había quitado las excusas."Nadia, me estás matando con ese vestido," balbuceó, mirándome de reojo. Sus ojos se demoraron en la forma en que la tela roja abrazaba mis curvas, subiéndose por mis muslos por la forma en que había cruzado las piernas. Reí, un sonido burbujeante que resonó en el espacio confinado de su elegante sedán negro. El motor zumbaba debajo de nosotros, la carretera extendiéndose como una invitación."Ojos en la carretera, señor," bromeé, pero mi voz salió más ronca de lo que pretendía. El calor se acumuló en mis mejilla
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