EPÍLOGO – La boda que nos debemosHan pasado algunos meses.La vida no es tranquila. Tampoco lo será jamás. Pero ahora es estable, y esa diferencia se siente en los detalles pequeños: desayunos sin llamadas urgentes, reuniones que terminan a la hora prevista, noches que no están marcadas por la palabra “crisis”.Elise divide su tiempo con precisión entre el laboratorio y Ethan. Sus investigaciones avanzan con reconocimiento internacional, pero ella sigue siendo la primera en llegar y la última en revisar un informe antes de aprobarlo. No trabaja para demostrar nada. Trabaja porque entiende lo que está en juego.Kristian, por su parte, ha reconstruido su imperio empresarial. Esta vez sin estructuras ocultas, sin pactos en la sombra que puedan dinamitar su hogar. Cada movimiento financiero lo conocen ambos. No hay compartimentos secretos entre ellos.Han aprendido.Esa noche, cuando Ethan ya duerme profundamente después de una batalla épica contra el sueño, Kristian le pide a Elise que
Leer más