~ALESSIA~ El viaje desde Chicago a Nápoles había sido, en su mayor parte, silencioso, aunque no incómodo, ni tan tenso como se esperaría de un pelotón que marcha hacia la guerra o a la muerte. Mila había pasado casi todo el trayecto mirando por la ventana con la mandíbula apretada. Aunque había entendido el por qué no la llevábamos con nosotros a Moscú, todavía no le terminaba de gustar la idea de que la hiciéramos a un lado, porque ella pensaba que con el poco entrenamiento que había tenido durante todo ese mes podía estar lista para enfrentarse a una batalla real. Estaba tan lejos de la realidad, y no porque fuera mala, sino porque se necesitaba mucho más que aprender a usar una pistola en medio de una situación como la que íbamos a enfrentar. Por otro lado, Maksim tampoco había hablado demasiado, solamente cuando era necesario concretar nuestros planes, al igual que Artem y que los Ravelli. Yo, por otro lado, tampoco quería hablar mucho. No podía concentrarme en otra cosa q
Leer más