Nancy«¡Por favor, fóllame! ¡Estira mi coño con tu polla grande!», grité, empujando hacia atrás, culo meneándose invitadoramente. No me hizo esperar… sus pantalones de chándal cayeron, y la cabeza de su polla rozó mi entrada, gruesa y roma. Una embestida brutal, y se hundió hasta los huevos, abriéndome en dos. Grité, la plenitud era abrumadora, su grosor frotando cada centímetro de mis paredes.Empezó a martillear dentro de mí sin piedad, caderas chasqueando hacia adelante, bolas golpeando mi clítoris con cada impulso.«Pequeña zorra apretada», gruñó, enredando mi pelo para arquearme la espalda. Su mano libre rodeó, pellizcando mi pezón con fuerza mientras me follaba a pelo. El sudor nos cubría la piel, la cocina resonando con el chapoteo húmedo de carne contra carne, mis jugos cubriendo su polla.Me corrí primero, rompiéndome alrededor de él, coño apretando su polla mientras el éxtasis me atravesaba. «¡Papi! ¡Sí!» Siguió embistiendo más profundo, persiguiendo su propia liberación. Co
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