«Dije muchas cosas». Se incorporó despacio, las sábanas acumulándose alrededor de su cintura. Su pelo estaba enredado, los labios hinchados por besarlo. «La mayoría eran ciertas en ese momento. Luego las cosas cambiaron».Kieran extendió la mano, casi distraído, y le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja. El gesto fue tan tierno que me subió bilis a la garganta.«Las cosas cambiaron», repitió él, más bajo. «Me enamoré de ella, Lila. De verdad enamorado, no de esa mierda cómoda que teníamos, no de la rutina, sino de algo real».Entonces mis rodillas cedieron. Me deslicé por el marco de la puerta hasta quedar sentada en el suelo, en medio del charco de champán derramado, el cristal crujiendo bajo mi peso. Un fragmento se me clavó en la palma. No lo sentí.«Ibas a pedirme matrimonio», le dije. No era una pregunta. «El mes que viene, en la azotea. Me enseñaste el anillo una vez que estabas borracho. Dijiste para siempre».Apartó la mirada, sin culpa. Solo… acabado.«Iba a hacerlo»,
Leer más