Nancy
«¡Por favor, fóllame! ¡Estira mi coño con tu polla grande!», grité, empujando hacia atrás, culo meneándose invitadoramente. No me hizo esperar… sus pantalones de chándal cayeron, y la cabeza de su polla rozó mi entrada, gruesa y roma. Una embestida brutal, y se hundió hasta los huevos, abriéndome en dos. Grité, la plenitud era abrumadora, su grosor frotando cada centímetro de mis paredes.
Empezó a martillear dentro de mí sin piedad, caderas chasqueando hacia adelante, bolas golpeando mi c