Atem flotaba en el vacío entre la vida y la muerte, su cuerpo físico destrozado por el tsunami pero su alma atrapada en una dimensión familiar donde había estado antes en sueños, y frente a él se materializaron las figuras espectrales de todos sus ancestros, con Neferet original liderándolos.El espacio no era oscuridad ni luz. Era algo intermedio, un gris plateado que pulsaba con la respiración de algo antiguo y vasto. Atem intentó moverse pero descubrió que no tenía cuerpo en el sentido tradicional. Era consciencia pura, flotando en un mar de memorias que no eran completamente suyas.La primera figura que emergió de la niebla espectral fue una mujer de belleza serena, con ojos que contenían milenios de sabiduría. Llevaba las vestiduras de una reina egipcia, pero su presencia irradiaba algo más profundo que la realeza mortal. Neferet original, comprendió Ate
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