RAQUEL Los días comienzan a mezclarse entre sí sin que me dé cuenta en qué momento dejan de ser uno y pasan a ser otro. Todo gira alrededor de la boda, de cada detalle, de cada decisión que siento que tiene que ser perfecta, como si en eso se resumiera todo lo que estamos construyendo. Me levanto pensando en flores, en telas, en invitados, en música… y me acuesto repasando listas mentales que parecen no terminar nunca. Es extraño, porque no recuerdo haber planeado algo así antes, pero hay una parte de mí que sabe exactamente qué hacer, que se mueve con una seguridad casi automática, como si este rol siempre hubiera sido mío.La casa se llena de movimiento. Mi madre entra y sale, opina, organiza, insiste en ayudar en todo lo que puede, y por primera vez en mucho tiempo no me pesa… al contrario, hay algo reconfortante en tenerla cerca, en compartir esto con ella. Michael también está presente en cada paso, aunque a su manera; lo veo hablar por teléfono, coordinar cosas, asegurarse de q
Leer más