A la mañana siguiente, Melissa despertó, o mejor dicho, se levantó, ya que no había dormido bien en toda la noche por los dolores y las contracciones. La médica había dicho que era normal sentir esas leves contracciones, que pasaban pronto, pero esa vez era diferente, no se iban y se volvían más fuertes, aunque aún faltaban algunos días para la fecha prevista; sin embargo, la médica también había advertido que el parto podía ocurrir antes o después de la fecha estimada. Y por lo visto, los gemelos ya no querían quedarse allí.–¿Aún duele?– preguntó Gregorio, preocupado y culpable al ver a Melissa sentada sobre la gran pelota para intentar aliviar el dolor.–Uh-huh– respondió ella con el rostro fruncido de dolor e incomodidad.–Ven, probemos otra posición– Gregorio ayudó a Melissa a levantarse para intentar otra postura en la pelota, pero su corazón dio un fuerte latido al ver la pelota mojada, al igual que los ligeros pantalones cortos de Melissa.–Bien, bien, la médica dijo que no en
Leer más