Elena Estaba sentada frente a Geralt en la enorme mesa de caoba del comedor, mirando sin ver el festín gourmet que tenía delante. Los aromas de romero asado y reducción de vino tinto normalmente habrían despertado mi apetito, pero esta noche se sentían empalagosos.Bella acababa de servir el plato principal, con movimientos silenciosos y practicados. Se quedó a un lado, con las manos entrelazadas con profesionalismo frente a su delantal, esperando cualquier otra instrucción.—¿Necesitan algo más, señor? ¿Señora? —preguntó con educación, su voz apenas un murmullo en la cavernosa habitación.Apenas le presté atención, trazando patrones sin sentido con el tenedor en el puré de patatas sedoso. Mi mente ya había vuelto a la azotea, al peso de la mano de Ryder en mi mandíbula y a la promesa críptica que había hecho sobre Lucien.Entonces——Bella, sube el volumen.La voz de Geralt, afilada y autoritaria, cortó el silencio como una cuchilla. Fruncí ligeramente el ceño, saliendo de mi trance,
Leer más