Capítulo 51. ¿CÓMO IBA A DECIRLE QUE NO?
Damiano El pecho de Lia se contrae cuando ella deja escapar todo el aire que tenía contenido en los pulmones. Cuando sus ojos me encuentran, mi miembro se aprieta contra mis pantalones. Durante las últimas semanas, no hice más que pensar en la boda y en lo que pasaría después. Me pasé noches pensando en cómo haría para no volver las cosas incómodas. Cómo haría para tocarla, besarla, y cómo ella recibiría aquello. No estaba preparado para encontrarme con esta imagen. Lia no es una mujer cuya belleza pueda pasarse por alto, sin embargo, creo que una parte de mí ignoró el efecto que podría tener en mí ver su cuerpo al desnudo por primera vez. Es preciosa. Más que eso, no tengo palabras para describirla. La forma en cómo mis manos anhelan encontrarse con la piel de sus senos, deslizarse por su cintura y aferrarse a sus caderas mientras reclamo su cuerpo, no es racional. Me siento contrariado por las sensaciones que despierta en mí sin siquiera tocarla, por las implicaciones de aq
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