Damiano La mirada de Lia sigue el camino que Leila recorrió cuesta arriba, hacia su habitación. Su confesión me toma con la guardia baja, quebrando mis defensas. El sentimiento, el anhelo en su voz ensimismada, me hacen pensar en distintas cosas al mismo tiempo. Acerca de la razón por la cual ha dicho eso. —¿Qué quieres decir? —me encuentro preguntando, demasiado ansioso por la respuesta que pueda darme. Lia levanta un delgado hombro con desdén. —Ella es una mujer libre —susurra —. No tiene por qué aparentar ser un tipo de persona. El hecho de que yo la instruya, no le robará su esencia. Es una mujer sencilla, fácil de entender. Pasar tantos días con Leila me han hecho comprender por qué usted cayó por ella antes que por mí... y es que ella no se parece a mí en nada. Algo pesado se asienta en mi pecho ante sus palabras. Suenan casi despectivas hacia ella, como si no fuera la Luna perfecta para la manada, sino un ser repleto de imperfecciones, como si me considerara incapaz d
Leer más