Capítulo 52. NO SOY TU DUEÑO
Damiano
—Estás equivocada —refuto con un malestar puntiagudo en mi estómago.
Lia no me responde. En realidad, parece que ni siquiera le molesta escucharme. Está sumergida en sus propias ideas, en ese lugar de su cabeza a donde nadie parece poder acceder, solo ella.
Se me hace surrealista que haya tenido tantos encuentros con Rafael antes de la noche de bodas y que no haya sido capaz de disfrutar de ninguno. Me hace pensar en cuán incómodos, dolorosos y dudosamente consentidos fueron como