VALANTE El nightclub estaba ruidoso.La música hacía temblar el suelo bajo mis pies. El bajo era tan pesado que lo sentía en el pecho, un golpeteo constante que coincidía con el ritmo de mi corazón. Las luces se movían por la sala en destellos rojos y azules, estroboscópicas sobre la multitud. La gente estaba apretujada en la pista de baile, cuerpos moviéndose sin propósito, el sudor brillando en su piel. Gritaban por encima de la música, alzaban bebidas al aire, reían sin razón.Caminé a través de la multitud sin detenerme.Los hombres se apartaban cuando me veían. Algunos reconocían mi rostro de reuniones antiguas, de tratos cerrados años atrás. Otros solo notaban la forma en que me movía, el camino directo que abría entre el caos, y la expresión en mi cara. No había dormido en días. Mis ojos estaban inyectados en sangre. Mi mandíbula estaba tensa. Parecía un hombre capaz de matar a cualquiera que se interpusiera en su camino.De cualquier modo, se apartaban.El olor a alcohol y hu
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