DamonReconocí el sentimiento de inmediato. Lo había visto antes, en otros hombres. Los celos. La posesividad. La obsesión que les hacía abandonar la razón, abandonar la cautela, abandonar todo lo que habían construido. Lo había estudiado, lo había clasificado, lo había utilizado en contra de personas. Sabía exactamente cómo se veía. Y sabía lo que hacía.Volvía a los hombres imprudentes. Los volvía irracionales. Los volvía peligrosos para sí mismos y para todos a su alrededor.Me dije a mí mismo que no me convertiría en eso. Me dije que yo tenía el control, que había pasado años aprendiendo a dominar mis impulsos, que era diferente de los hombres que había visto destruirse a sí mismos.Pero el control empezó a escapárseme en pequeñas cosas.Le permití más libertad de la que debería haberle dado. Lo justifiqué como observación, como estrategia, como una forma de construir confianza que serviría a la operación más adelante. Pero la verdad era más simple. Quería que estuviera cómoda. Qu
Leer más