Ben¡En serio! No podía con ella. Era el tercer día consecutivo que se negaba y después peleaba conmigo por su protección. No estaba equivocada sobre la necesidad de coordinarse con Malcom, pero Junior tenía un equipo, su equipo, de su edad. Ella iba a ciegas y sola a propósito, y yo no lo entendía. Para colmo, mi lobo reaccionaba a su terquedad... con ganas de intervenir y ser su detalle de protección las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana.—Jer, ayúdame. Me está volviendo loco. Mándame a casa. Mándame con Junior. Me da igual, solo sácame de aquí. —Me pasaba los dedos por el cabello... otra vez. Era posible que pronto empezara a arrancármelo. Acababa de volver de ver a Elara para revisar cómo seguía la pierna. Porque mi lobo no podía pasar dos horas sin ir a verificar. Sanó en un par de días, pero le dolía, yo sabía que le dolía, y se negaba a guardar reposo más tiempo o a mantener un equipo con ella. Iba a conseguir que alguien más saliera herido con sus accione
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