Le agradecí a la Omega cuando puso el plato, que lucía delicioso, frente a mí y le di dos mordidas grandes antes de responder. Todos los demás habían empezado antes que nosotros, así que no me sentía mal por ponerme al corriente, ni por parecer una salvaje mientras lo hacía. Evité mirar al Beta, pero me dirigí a Jeremiah.—No me atrevería a irme sin ti, ya que nuestros padres querían tanto que trabajáramos juntos —dije con un tono cantarín de princesa de cuento—. Pero no me gusta dejar cosas sin resolver y, sí, consideré volver al lugar para ver si podía entender mejor la situación sin todos corriendo de un lado a otro como distracción.—¿Ibas a salir sola, con un asesino suelto, que muy probablemente va detrás de ti? Pensé que se suponía que eras inteligente. —A la primera oportunidad que tuviera, le iba a romper los dientes a ese Beta de un puñetazo.—Para tu información, no, no voy a ningún lado sola, especialmente en este momento. —Señalé a Jax y Dev—. La única vez que mis guerrero
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