FinnIntentaba descifrar por qué la Luna y el Alfa estaban siendo tan crípticos con todo aquello. Es decir, al menos Kennedy me había dicho que quería darnos una casa, lo cual era una locura, pero al menos era algo con qué trabajar. Si no tuviera ese peso encima, habría estado dando vueltas en la cama tratando de averiguar qué tramaban. Pero tal como estaban las cosas, estaba cálido y cómodo, y por primera vez en mucho tiempo sentía que estaba exactamente donde debía estar.Me adormecí escuchando los ronquidos suaves de las dos chicas en mis brazos.—¡¡¡¡¡FIIIIINNNNN!!!! —Salté del sofá y por encima del respaldo, listo para pelear tras el grito de Trinity. Con los ojos bien abiertos, busqué lo que la había hecho llamarme así, y me encontré con risas—. ¡Funcionó, Bennet! —chilló con alegría.—Alguien amaneció muy tenso después de dormir tanto. —Seguí escaneando el lugar, ignorándolo, parpadeando para quitarme la resequedad de los ojos. Imbécil.Vi a Bennet y Trinity sentados en la barr
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