KennedyPodía escuchar a Ryker refunfuñar algo sobre mí, pero debía saber que tenía razón, o al menos estar de acuerdo conmigo, porque no me seguía. No podía pensar en lo irresistible que era que fuera tan protector conmigo, ni en la forma en que Alfa mantuvo contacto durante todo el camino por el bosque, aunque fuera solo su cola rozándome la pierna.Bajé por el lado de la colina lo mejor que pude. Era más profundo de lo que pensaba, y tendría que admitirme a mí misma que quizás Ryker tenía razón en lo de mirar antes de actuar. No iba a detenerme ahora; ella necesitaba ayuda y yo era la única que no saldría lastimada allá abajo.No había podido ver bien su cuerpecito desde donde estábamos parados en el borde. Esperaba que fuera como la mayoría de los niños lobo y resultara prácticamente indestructible. Recordaba haber jugado con Jeremiah y los chicos cuando éramos pequeños y sentir tanta envidia porque ellos rara vez se lastimaban, y cuando lo hacían, se recuperaban en horas o días. Y
Ler mais