—¿Qué te gusta, cariño? Todo esto es nuevo para mí. Necesito que me lo digas.—Ya sabes lo que me gusta —Jadeé mientras él lamía un poco más fuerte—. Mmm. Me guiaste a través de dos de los mejores... eh... orgasmos de mi vida. ¡Ah, sí! Eso me gusta.No tenía idea de lo que estaba haciendo, pero las piernas me temblaban y las sacudidas no dejaban de recorrer el cuerpo. Respiraba con dificultad y comenzaba a sudar de nuevo. Entonces me dio una palmada en el trasero.—¡Dime lo que quieres, ahora! —Me dio otra palmada. Lo que no sabía era que me gustaba, y mucho.—Necesito más. Mete un dedo, por favor. —Hizo lo que le pedí y pude escuchar el gruñido de aprobación que retumbó en su pecho. Movió la mano más rápido—. Ryker, por favor, no puedo aguantar así mucho más.Antes de darme cuenta de lo que pasaba, me levantó en brazos y me lanzó sobre la cama. Me arrancó los leggings. Ryker volvió a arrodillarse, pero esta vez yo estaba boca arriba, sus imponentes hombros separándome las piernas, y p
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