Saimon no había consumido absolutamente nada, ni siquiera una gota de alcohol en el club del infierno, no tenía excusas de droga alguna en su sistema, mucho menos que el alcohol influenciar a sus decisiones, aunque no negaría que no tenía idea de lo que estaba haciendo, porque jamás se había sentido atraído por un hombre, o al menos eso pensaba unas horas atrás.Y es que en su desesperación por conseguir asi sea una mirada de Jamil, su mente le mostró aquello que quizás no había tenido tiempo de procesar.8 años atrás, la primera vez que vio a Jamil, vestido de blanco de la cabeza a los pies, un fantasma que se movía entre medio del viñedo, habían ido a rescatar a Leila, y aunque Jamil no era el único y había muchos más allí, había algo en su rostro qué a Saimon lo había cautivado, y eso era la inocencia, la juventud, el valor, Saimon era un mafioso criado entre personas más que peligrosas, no solo su familia, sino también aquellos que trabajaban para ellos, y aun así jamás había vist
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