Capítulo 175. Siempre mía.
Ares bajó la boca a uno de sus pechos y lo tomó suavemente entre sus labios. Lyanna arqueó el cuerpo, un gemido escapándosele de entre los labios. La sensación fue tan intensa, tan abrumadoramente dulce y punzante a la vez, que sus uñas se clavaron en los hombros de él.—Ares…Su nombre, en su boca, sonaba a plegaria y a deseo consumado.Él cambió de lado, dedicando la misma atención reverente y tortuosa al otro pezón, haciéndolo endurecer bajo la caricia de su lengua. Mientras, su mano, la de su brazo sano, se deslizó entre ellos, bajando por la planicie de su vientre, más allá del ombligo, hasta encontrar el calor húmedo que lo esperaba.Lyanna jadeó, su cuerpo tensándose por un instante, no por miedo, sino por la abrumadora expectación. Ares la besó de nuevo, tragándose sus gemidos, mientras sus dedos comenzaban un lento y deliberado viaje de exploración.—Tú me haces esto —susurró él contra su boca, sus dedos encontrando un ritmo que hacía vibrar todo su cuerpo—. Me vuelves loco.
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