98. ¿Listo para seguir?
El sol se colaba por la ventana de una manera espectacular. Era como si hubiera querido darnos un poco de paz después de tanto caos. Me encontraba en la habitación de Nickolas, quien tenía la cabeza un poco agachada.—Nickolas, me encargaré de cuidar a Emma, sin problemas.—Lo agradezco —sonrió con ligera calma—. Pero si no es mucha molestia, me gustaría que Emma fuera con mi madre. Ya la he llamado y irá a la casa de la abuela de los Ferrari a recogerla.A pesar de que presentó una hemorragia interna, tuvo un leve golpe en el hígado que, gracias a la cirugía, se recuperaría. Él, al ser padre soltero, tenía como principal preocupación a su hija. Mientras nos mirábamos, la puerta de la habitación se abrió de golpe. Aurora entraba con una canasta en la mano. Posó su mirada de Nickolas hacia mí y, tras esto, la noté fruncir el ceño.—¿No deberías estar descansando? Eso significa que no puedes hablar ni nada.Se acercó a la cama colocando la canasta a los pies de Nickolas y, tras esto, me
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