Así que fui explorando las cuatro habitaciones que tenía la casa, un pequeño ático y un sótano. Un baño pequeño en cada piso y el de la habitación principal, con una hermosa bañera de porcelanato blanco. La cocina era espaciosa y divina, yo no era una chef y cocinaba cosas muy básicas, pero estaba emocionada por estrenarla, si tuviéramos los electrodomésticos, claro está. Agotada entré al fin a la que sería nuestra habitación, Adrien colocó varias colchas en el suelo y las acomodó para que durmiésemos por hoy, eran las once de la noche y no había un lugar abierto donde comprar al menos sea una cama. No se nos ocurrió hacerlo en las tantas horas desde nuestra llegada, pero bueno, peor era nada. —Espera, voy a hacer un par de llamadas o puedo buscar un taxi, estoy seguro d
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