ReinaSi alguien me hubiera predicho este momento, sin duda lo habría tomado a broma. Además, era muy probable que se lo contara a alguien más.Parpadeé un par de segundos, pensando que algo cambiaría, pero no fue así. En cambio, solo sentí la intensidad del beso de Caine, que crecía a cada segundo, como si estuviera perdiendo el control por completo.El beso ya no era solo un beso, era una reivindicación. La lengua de Caine se abalanzó sobre mi boca con una desesperación voraz, como si intentara devorar mi alma para reemplazar los recuerdos que tanto se había esforzado por reprimir. Estaba hecha polvo, completamente carbonizada, pero no lo querría de otra manera.Mis manos, que habían estado aferradas a su camisa, se deslizaron hasta su cuello, mis uñas clavándose en su piel mientras lo atraía hacia mí, necesitando sentir su calor a través de cada capa de mi ropa.—Caine —gimoteé contra sus labios, el sonido perdido en el ritmo frenético de nuestra respiración—. Deberíamos parar. Aar
Leer más